El tráfico de personas, la "esclavitud del siglo XXI".

Fecha: 01/06/2010
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El tráfico de personas, la "esclavitud del siglo XXI".

Cada año, varios cientos de miles de personas son víctimas de las redes de tráfico de personas en la Unión Europea; en su mayoría, mujeres y niños. Adopciones ilegales, trabajos forzados, mendicidad y explotación sexual suelen ser el destino de quienes sufren esta lacra. Para luchar contra ella, la Eurocámara debatió el jueves con expertos los pasos a seguir. Las prioridades: crear un entorno más hostil hacia los traficantes y mejorar la protección y el apoyo a las víctimas.
El jueves 10 de junio, representantes institucionales y de la sociedad civil se reunieron con los eurodiputados de las comisiones de Libertades y Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo para estudiar cómo debe estructurarse en el futuro la lucha contra las redes criminales que trafican con personas.
La Comisión Europea ha redactado una nueva propuesta legislativa, que ahora analiza el Parlamento, con el objetivo de intensificar la batalla contra esta nueva forma de esclavitud.
Medidas más duras
Dado que es necesario reforzar la eficacia de las actuales leyes europeas sobre esta cuestión, el ejecutivo comunitario ha propuesto una nueva directiva al respecto en la que se amplía el concepto de trata de blancas para incluir otras formas de explotación, como la mendicidad forzada. Abordar esta práctica es especialmente complicado, ya que las víctimas suelen ser niños, y sus padres, cómplices del delito.
"Estamos en el año 2010 y todavía hoy se venden mujeres como esclavas a pesar de que esta práctica se abolió hace tiempo", lamentó una de las dos ponentes parlamentarias sobre la materia, la socialista sueca Anna Hedh.
Una de las nuevas medidas preventivas que incluye la propuesta es la tipificación del servicio; es decir, castigar al cliente que esté usando un servicio aún a sabiendas de que esa persona es víctima de tráfico de personas.
Delito de bajo riesgo
La trata de blancas es un negocio extremadamente provechoso para el crimen organizado: se trata de la tercera fuente de beneficios ilegales, tras el tráfico de drogas y el de armas. Pero además, está considerado como un delito "de bajo riesgo" para los delincuentes, que no se corren un gran riesgo con esta actividad, según alertaron los expertos durante el seminario.
"Todavía no hemos creado un escenario lo suficientemente hostil como para que los delincuentes se lo piensen dos veces", explicó un portavoz de Europol, Steve Harvey.
Una lacra que se extiende
El volumen de estos delitos es muy amplio, aunque no se conocen cifras detalladas. Según datos de la Comisión Europea, cada año se trafica con cientos de miles de personas con destino a la propia Unión Europea, o dentro de ella. Se calcula que un 79 por ciento de las víctimas son mujeres y niñas.
"Hace cinco años era fácil señalar en un mapa e indicar de dónde procedían las víctimas de la trata de blancas, pero ya no es el caso; la apertura del espacio Schengen ha facilitado este delito", advirtió Harvey, de Europol.
Para la eslovaca Edit Bauer, es fundamental que se aborde el problema desde un "enfoque europeo" porque la Unión Europea tiene una "responsabilidad real" al respecto.

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